You are here: Home Sabella y Bahomonde. Otras Historias.

INFORMARTE.CL

UN ESPACIO LIBRE Y PLURALISTA PARA LA CULTURA DE LA REGIÓN

Slide Informarte
 

Sabella y Bahamonde. Otras Historias.

Inagotable Andrés Sabella

E-mail Imprimir PDF
Las nuevas generaciones deben descubrir a Sabella, Duende inagotable e inabarcable, quien nos dejó la mejor de las herencias: su amistad imperecedera.
Nacido en Antofagasta el 13 de diciembre de 1912, el eterno estudiante de Derecho, está más presente que nunca con su obra que se amplía y se revalora.
Miembro de la cofradía literaria de Diego Muñoz, Pablo Neruda, Oreste Plath, Alberto Rojas Jiménez y Alberto Valdivia, Sabella tiene el mérito de habernos bautizado para siempre como Norte Grande, nombre de su propia novela de 1944.
Cronista infatigable, sus escritos están atesorados en las páginas de “El Mercurio de Antofagasta” y “La Estrella del Norte”, así como en las revistas “Hoy” y “Ercilla”, además del diario “Las Ultimas Noticias” de Santiago, para el que colaboró durante más de 40 años.
Desde su primer libro, "Rumbo indeciso" de 1930, hasta sus últimos escritos, destila una impresionante sencillez de la prosa, la precisión del estilo que la mismísima Gabriela Mistral alabó por su armonía, originalidad y juego lingüístico. No menos importante fue su militancia política. Él siempre perteneció al Partido Comunista, siendo además uno de los fundadores de la Alianza de Intelectuales contra el Fascismo, aun cuando su vida es sinónimo de coherencia con los valores cristianos desplegados en la manera en que encaró las grandes vicisitudes de su propia existencia y su arraigo a esta tierra ‘donde el sol canta desnudo’.
Iniciado en la Hermandad de la Costa, donde alcanzó el grado máximo de Capitán Nacional y Gentil Hombre de Mar, fue maestro de maestros, miembro de la Academia de la Lengua, varias veces postulado al Premio Nacional de Literatura, y nombrado en 1977 como Doctor Honoris Causa en la entonces Universidad del Norte.
Me resta decir con nostalgia y emoción que una de sus últimas acciones en pro de la cultura la compartimos en el Taller Literario de la Asociación Cristiana de Jóvenes, lugar donde le llevamos cuando la palabra y el pensamiento eran peligrosos y su figura resultaba molesta para el régimen imperante. Allí, en la modestia de la sala de clases, el gran Sabella nos enseñó a ser honesto con la palabra creadora y con los talentos que recibimos. A fin de cuentas, ésa siempre fue su consigna.

Por Víctor Bórquez Núñez
 

DESIERTO, FLORES Y PALABRAS

E-mail Imprimir PDF

Por María Canihuante Vergara

 

      ¿Alguna vez, don Andrés, soñó celebrar su cumpleaños en el desierto?

Hoy, muy temprano, 13 claveles, uno a uno, fueron lanzados  en pleno desierto, a reposar en la soledad de esas tierras calientes, resecas, a alegrar su aridez con su tono rojo. En su tallo llevan su prosa: “Río Loa”, “Los cerros del Norte”, “La vegetación negra”, “El cerro del Ancla”, “Las huellas”, “La pampa”, “El viento”, “La ronda de los espejismos”, “El cateador”, “Cantad al salitre”, “El pampino”, “Volcán Láscar”, “El pimiento”. Es nuestro regalo, es nuestro homenaje a su cumpleaños Nº 97.
Sabemos que el desierto amado es uno de sus lugares preferidos y que, en la dimensión en que se encuentre, vendrá, Duende Mágico, a observar lo que hacemos. Allí verá, don Andrés, al viento entonar sus melodías con su quena gigante, y bailar, y girar, y tomar cada clavel rojo, elevarlo por los aires, agitar el poema y luego depositar esa flor en la arena candente. ¿Lo hará con suavidad? ¿Caerá un  clavel cerca de una piedra grande? ¿Se ocultará allí? ¿Se transformará en otra flor negra, quemada, del desierto? ¿O, algún día, se transformará en planta?
Tal vez por la noche, la luna curiosa ilumine un clavel abandonado. Y verá el poema enrollado. Y tratará de saber qué dice. Y el viento nocturno le contará que son poemas de Andrés Sabella, el poeta de Antofagasta, el escritor que con su novela bautizó nuestras tierras y le llamó NORTE GRANDE.

                                                                                                                                                ¡Flores en el desierto, por su cumpleaños, maestro!
Actualizado ( Viernes, 18 de Diciembre de 2009 09:38 )
 

"Carcaj"

E-mail Imprimir PDF
Por María Canihuante Vergara

“¿Desde cuándo es poeta Andrés Sabella? Pregunta Radomiro Tomic. ¡Desde siempre!”, se responde, en el prólogo de “A las Puertas del Alba” (Santiago, 1987) Y como no saberlo, si eran compañeros de curso en el Colegio San Luisdes de su adolescencia, luego continuaron sus estudios y su amistad en Santiago, compartiendo internados, sueños e ideales. Y esa amistad se mantuvo a lo largo de sus vidas.
Un domingo 25 de octubre de 1929, hace 80 años, a la salida de la misa dominical, en este desierto, llovió. ¡Qué hermosa lluvia! ¡Llovían poemas! Desde un antiguo avión, llovía “CARCAJ”. Hoy, “CARCAJ” cumple 80 años. Y no es sólo ese aniversario el que celebramos. “CARCAJ” marca el inicio, la intromisión de nuestro poeta en las lides literarias.
Pero, ¿qué es un carcaj? Según la Real Academia Española, “Carcaj o aljaba es la caja portátil para flechas, ancha y abierta por arriba, estrecha por abajo y pendiente de una cuerda o correa con que se colgaba del hombro izquierdo a la cadera derecha”. Si analizamos, nuestro poeta sabía muy bien lo que hacía: su “CARCAJ” estaba pleno de poemas, sus flechas eran los poemas que lanzaba para que encendieran nuestro espíritu de poesía. Y Andrés sólo tenía 17 años.
Y vaya si esas flechas no lograron su objetivo: Andrés Sabella es el poeta del “Norte Grande”, que dio el nombre a nuestra Región. Su obra alcanza a los 40 libros publicados. Su Cuadernillo HACIA alcanzó dos etapas, la segunda hasta el número 106, con la más variada temática. Hoy, en labor de sus seguidores, HACIA va en el tercer número de la tercera etapa. Publicó su “LINTERNA DE PAPEL” durante 23 años en “El Mercurio de Antofagasta”, hasta 3 días después de su muerte. Hoy, , sus ex –alumnos, destacados cultores de las letras, continúan publicando diariamente las LINTERNAS, manteniendo el espíritu sabelliano.
A su muerte, Andrés tenía 77 años. En otras palabras, dedicó 60 años de su vida a la Literatura. Escribió, publicó, enseñó, difundió, aplaudió, criticó, apoyó, respaldó. Su patrimonio cuenta una vasta correspondencia: Escritores consagrados y noveles someten su obra a su crítica especializada. Si hasta Isabel Allende le envía una copia de su “Casa de los Espíritus”, haciendo hincapié que somete su obra a su juicio, para luego enviarla a imprenta.
Después de 20 años de su muerte, ocurrida en Iquique el 26 de agosto de 1989, Andrés Sabella tiene un Museo y una Corporación Cultural, que realiza una amplia y reconocida labor en el ámbito de las artes. Su obra está presente en la ciudad.
Por todo lo expuesto, creo que nuestro poeta merece, con esplendidez, el título de “ANDRÉS SABELLA, EL POETA DEL BICENTENARIO”

Antofagasta, 22 de octubre DE 2009.
Actualizado ( Martes, 03 de Noviembre de 2009 12:41 )
 

Jotabeche enseña a ser nortino (Andrés Sabella, 16 de octubre de 1982)

E-mail Imprimir PDF
Jotabeche es de los personajes que más deben interesar a los provincianos y, particularmente, a los nortinos, a los que somos hijos del Desierto de Atacama, porque él descubrió la honra y la responsabilidad del provinciano y la belleza nueva de nuestro páramo.
José Joaquín Vallejo ha inspirado diferentes estudios de su personalidad y de su obra periodística singular que, otro descubrimiento suyo, pero de carácter, ahora, nacional, ofreció las ventajas del “costumbrismo”, tomando pie en las páginas de Larra.
De los estudios dedicados al gran copiapino, el último que leemos es el de Oriel Álvarez Gómez, “Jotabeche, personaje múltiple”, (IMPRELOA), copiapino, también, pero hoy chuquicamatino de adopción. El análisis de Oriel Álvarez destaca a Jotabeche como periodista, abogado, político, escritor, académico, minero, agricultor, capitán de milicias, diplomático y hombre de “facetas diversas”, que concedieron a su vida una vibración extraordinaria. No es un trabajo pretencioso que busque coronarse de exhaustivo: “Solo queremos difundir aspectos, algunos ignorados u olvidados, en la confianza que más tarde, se ahondarán aún más, para provecho de la memoria de este provinciano que supo serlo, sin rebajarse a mendigo de la capital, enseñándonos el fuerte precio de nuestra condición.
Oriel Álvarez, siempre preocupado por las figuras centrales del Norte chileno, brinda una reseña clara, sustanciosa y oportuna del que fue copiapino de pies a cabeza, atacameño de médula resuelta y valiente: “El provinciano y el burro son los dos seres para quienes exclusivamente fue fabricada la paciencia”.
La lección de Jotabeche arranca sus raíces del mérito de ser provinciano y de no avergonzarse por ello, ni de renunciar al rango de tal: “Antes que todo será provinciano”. Llamó a Copiapó “oasis encantado del desierto” y ahí murió en sus tierras de Totoralillo, el 27 de septiembre de 1858, de 47 años de edad, legándonos la tarea de existir, creadoramente, en la provincia.
Lo más importante a nuestro juicio, de Jotabeche, se halla en el hecho de exaltar, el primero, la realidad áspera del Desierto de Atacama, diferenciando así el rostro del Norte, único, seco y poderoso, del rostro fresco y fértil del sur. El rostro jubiloso del paisaje chileno lo dio Pedro de Valdivia, en 1545. Jotabeche posibilitó la nueva fase del paisaje patrio, en 1842, cuando habló de estas “vastas llanuras despojadas de toda señal de vegetación”.
No puede, pues, ser Jotabeche nombre para no mantenerse siempre despierto en nuestra atención de nortinos. El estudio de Oriel Álvarez debería repartirse a todas las escuelas del Norte, como un guía oportuno para nuestro ser y hacer nortinos.
Actualizado ( Miércoles, 28 de Octubre de 2009 00:06 )
 

LAS VIUDAS DE SABELLA

E-mail Imprimir PDF


No se engañe el lector, que no he de incurrir en delaciones ni en intrigas trasnochadas respecto de la vida amorosa de nuestro poeta mayor.

Esta Linterna quiero dedicársela a un grupo de mujeres (y si alguna queda fuera, por favor que fue simple descuido y no desidia) fieles a rabiar por hacer que la memoria, la obra, el patrimonio, el legado y la Historia se escriba con la certeza de que no se vaya a olvidar de nuestro duende maravilloso, maestro de incontables generaciones de periodistas y empedernido amante del mar pacífico, el gran Andrés Sabella.

Alguna vez, el desaparecido Eduardo Díaz las bautizó con malicia “las viudas de Sabella”. En su momento me pareció una falta de respeto y poco tino. El tiempo –siempre justiciero- puso el orden a la idea: si el amor por una obra literaria que trasciende esos límites y se proyecta en infinidades de otras artes constituye una suerte de viudez, bien por ellas, estas mujeres que siempre se encuentran dispuestas a dar la batalla por mantener en esta ciudad desmemoriada el nombre del poeta en alto y en otras geografías también encendida la llama del Maestro que era un señor de los cuatro rumbos.
¿Y quiénes son estas viudas? –preguntará el lector ansioso. Me refiero a María Canihuante Vergara, profesora volcánica e histriónica, quien siempre está dispuesta a enarbolar la bandera de lucha si alguien se permite omitir el aporte inconmensurable del maestro de un solo ojo que veía más que todos en tiempos de sombras y oprobios; Sonnia Buljan Morelli, académica rigurosa y poco dada a los reconocimientos para sí, capaz de estremecer a cualquiera cuando va uniendo las palabras para contar de su amistad con Sabella; Sonia Leyton Delgadillo, quien bastante sabe de correrías por los temas de la justicia social y los derechos del pueblo y que con su maestro daban cátedra sobre cómo vencer a los tiranos de turno y Cery Toro González, quien desde la lejana y lluviosa Valdivia, brinda con fervor por su amigo y cofrade, atenta siempre a mantener vivo el legado sabelliano, llevando en la piel la enseñanza de su Maestro.

Insisto: si alguna falta, dará pie para otra Linterna. Pero cada una de ellas encarnan, en su medida precisa y con los matices propios de sus temperamentos, esa maravillosa viudez de quien, efectivamente, las casó (y cazó) con la lección más plena de todas: la Amistad escrita con A alta, esa misma del Amor. ¡Orza por ellas, viudas maravillosas!

                                                                                                               Por Víctor Bórquez M.

 

Actualizado ( Jueves, 03 de Septiembre de 2009 16:01 )
 

La bicicleta y Bachelet

E-mail Imprimir PDF
Un nuevo escenario para la cultura prociclista
a propósito de la fotos de Bahamonde y su bicicleta.

La reina de Holanda y Bachelet


Ojalá la Presidenta haya conocido a la verdadera reina de Holanda: la bicicleta, y su comitiva tomase fotos ilustrativas del buen uso que hace un país moderno de este simple medio de transporte público, mientras en Chile sigue el desangre financiero del Transantiago y la Ley de la Bicicleta espera suma urgencia. Francia, tierra de los antepasados de madame Bachelet, es otro ejemplo de una legislación a favor de los derechos de los ciclistas y de cómo los galos dan incentivo al pedaleo y cuidan su figura junto a disfrutar un sibarita buen comer y beber. El transporte activo en bicicleta les facilita combatir la obesidad y sedentarismo, males fuera de control en Chile. Nuestros gobernantes y comitivas viajan, miran, pero no ven. Como diría "El Principito": lo esencial les es invisible a los ojos. Mientras, seguimos en espera que la Presidenta otorgue suma urgencia al Proyecto Ley de la Bicicleta, destinado a dar mayor seguridad a la gente que necesita hacer uso de "la bici", por razones económicas, ambientales o de salud.


Por Omar Villanueva Olmedo Presidente Movimiento Chile Prociclista
www.leydelabicicleta.blogspot.com
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Actualizado ( Miércoles, 10 de Junio de 2009 15:19 )
 

BOHEMIA

E-mail Imprimir PDF

“Si yo escribiera un libro sobre la noche, contaría que las de mi infancia vibran llenas
de remotos pregones, muertas voces que aún resuenan en mi corazón”.
Andrés Sabella

ESTUVE  a punto de nacer a mediodía. Pero algo, tal vez un dedo del azar, me retuvo en la duermevela de la vida, y llegué a casa, como lo continúo haciendo frecuentemente, del brazo del alba. Soy, pues, un hijo de la noche.
Carlos Baudelaire, en su poema “El crepúsculo de la noche”, le rastrea sus fantasmas, esos “Diablos que van a sus negocios”: prostitutas, jugadores, estafadores y rateros.
El poeta de “Las flores del mal” solidariza con el despojo de los hospitales:
“Esta es la hora en que todos los enfermos se agravan; la noche les sujeta por la garganta”.
Todas “las flores del mal” son regadas por el implacable rocío de las peores noches del hombre. Y, en paridad de sombras, Edgar Allan Poe acarrea espectros al Museo de las Noches, un helado recinto encendido por hilachas sangrientas de los anillos de Saturno.
CONTARÍA que una tarde de 1922 visitó la casa de abuelita Delfina una señora que vivía próxima a la playa de Antofagasta, lamentándose de que aquella noche habría “salida de mar”:
- ¡Será horrible –sollozaba– pereceremos todos!
Abuelita Delfina la instó a pasar la noche en casa. Aceptó la implorante, y regresó con su hijo de pocos años. No durmió ninguna persona mayor. Los niños soportamos horas de vigilia, y en seguida doblamos el asta. A la mañana siguiente, el único mar que se había “salido” era el del niño de visita…
PERO… MI ACTIVIDAD NOCTURNA más notable acontece en Santiago.
Comienza en 1932. Tras veinte años, la interrumpió la muerte de mi padre.
Retorné a mi pueblo, herido por nostalgias de una bohemia inolvidable.
Algunas madrugadas apego mi oído a las sombras, para escuchar cómo canta el barrio chino de Santiago, la resonante cuadra del 800, en calle Bandera.
Percibo los redobles del baterista Enrique Baeza, los “solos” melancólicos del clarinete de Rafael Hermosilla, la risa desdentada del “Mono” Flores: los juegos de teclado de Eduardo González; la tristeza del bandoneón de Ángel Capriolo.
¡Ah, los tormentosos amaneceres de las esquinas de San Pablo con Bandera, junto al pintor Juan Ibáñez Cuevas, engullendo, con Sergio Casas y Theo Gantz, los humeantes “pequenes” de Manuel, quien envolvía su garganta con una bufanda de 20 metros!…

 

Actualizado ( Martes, 26 de Mayo de 2009 15:58 )
 
Página 1 de 3

Gobierno de Chile